Col·legi Oficial d'Infermeria de les Illes Balears

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30/10/2017

¿En qué casos tengo que darme de alta como autónomo?

Trabajo por cuenta ajena.

Una de las consultas más frecuentes que se realiza en el Servicio de Asesoría Jurídica del COIBA es sobre la necesidad de darse de alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) cuando ya se tiene un trabajo por cuenta ajena.

Para la seguridad Social un trabajador autónomo es cualquier persona que de forma ‘HABITUAL, PERSONAL Y DIRECTA’ realiza una actividad económica de forma remunerada, SIN IMPORTAR el beneficio que ello le reporte. Es decir, siempre que se trabaje de forma continua, existe la obligación de darse e alta en el RETA.

La clave para saber si uno debe o no debe darse de alta en el RETA está en determinar si la actividad que se ejerce es o no es ‘HABITUAL’. 

El Tribunal Supremo, entiende como habitual aquella actividad realizada de una forma continua, estable y/o frecuente (no esporádica ni circunstancial), y establece en su Sentencia de fecha 29 de octubre de 1997 que solo cuando no es posible concretar la temporalidad de la actividad, entonces se puede acudir de forma subsidiaria (como indicio o pista de la habitualidad) al montante económico que reporte esa actividad, fijándose el límite en el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) percibido en un año natural. 

Esto ha conducido a la FALSA CREENCIA de que los ingresos bajos suponen la exención de tener que estar de alta en el RETA, cuando esto no es así. Si una concreta actividad exige dedicación continuada, aunque no reporte beneficio alguno, existe la obligación de estar de alta en el RETA, mientras que puede ocurrir que alguien realice una actividad de forma atemporal, que le reporte grandes beneficios, y no por ello le será exigible la cotización en este régimen.

Quien decida NO darse de alta en RETA cuando desarrolle una actividad remunerada de forma personal y directa debe tener claro que, en cualquier momento, por parte de la Seguridad Social, se le puede exigir que acredite la falta de habitualidad en la actividad, arriesgándose en caso de no poder acreditar este extremo, a una sanción económica. 

Existen factores que ayudan a demostrar la falta de habitualidad, como por ejemplo tener un trabajo por cuenta ajena a tiempo completo, residir en lugar diferente del que se realizan la actividad, o si se trata de actividades de temporada. Pero debe quedar claro que quien tiene la carga de acreditar la falta de habitualidad es siempre el trabajador.

 

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